domingo, 30 de noviembre de 2008

"Chemical Robot"

Así me siento. Como un robot comandado por las variantes en los distintos niveles químicos de su mecanismo; la serotonina sobre todo, creo yo. Felices aquellos que nunca oyeron la palabra serotonina. De los diversos problemas que he tenido, en gran cantidad de ellos estuvo involucrada la muy maldita.

Maldita, ingobernable, impredecible. Me manipula con su más mínima alteración. Y como, para colmo, me alimenté diariamente, durante mis años de formación, con la idea de que el mundo fuera de casa, fuera de la rutina, fuera de los planes, era peligroso y malvado, el cóctel se volvió veneno.

No conforme con ello, agregué más químicos: químicos sintéticos, tratando de que influyeran en el comportamiento de los químicos orgánicos. Ahora el caos es tan vasto y complejo, tan lejano a lo que debe haber sido mi psiquis en mi primer día de vida, que no tengo la menor idea. Es decir, literalmente, ya no me surgen ideas. Ya ni siquiera estoy buscando estímulos para mi mente, mi espíritu, mi ánimo (ánima = alma), porque tengo terror de mis propias reacciones.

Y a veces -sólo a veces-, como un ratoncito blanco en un laberinto, trato inútilmente de encontrar la salida.

sábado, 30 de agosto de 2008

Un Adiós agridulce

Jaco fue un perro. Un ovejero alemán, que podría haber tenido "papeles" de pedigree, pero no era eso lo que importaba.
Jaco fue un regalo de mi hermano para mi viejo, yo lo bauticé (escuchaba un CD de Jaco Pastorious), y este animal hizo por mi papá más de lo que nadie hubiese podido: un tipo duro, que cierra las puertas a las demostraciones de afecto, que no cruza su parte del puente para realmente acercarse a sus propios hijos, cae rendido ante ese amor incondicional e imparable de un perro. Podés entrenarlo, ordenarle a hacer cualquier cosa, pero no podés ordenarle que no te ame.

Fueron grandes compañeros durante casi ocho años, hasta que mi viejo se fue de su casa a un sanatorio que no pudo sanarlo, y luego de 3 meses de agonía y soledad, se fue, del todo.

Confío en que ahora, hace un ratito, Jaco (o "Yako", como lo escribía mi viejo) se haya ido al mismo "lugar", junto a él, sería un doble alivio saber que siguen siendo de alguna manera, y que se cuidan uno al otro. Y que mi Papá no estará solo nunca más.

Adiós, hermanito, que te moriste viejo, y nos diste tanto.

domingo, 17 de agosto de 2008

Alegría musical para un Domingo que parece Sábado

A cargo de Tower of Power / Santana / Chester Thompson, en el Montreaux Festival de algún pasado año...